Temo al frío sin tu cuerpo.
Me asustan las estrellas
si no puedo contarlas contigo.
Me aterra la magnitud del vacío
que dejas a cada paso que doy...
Pero,
sobre todo,
tengo pavor del silencio,
mi silencio,
que te niega mis palabras...
miércoles, 10 de febrero de 2010
Ausencia VII
¿Qué es la soledad sino estar sin ti,
sino esta absoluta vacuidad que me inunda?
¿Qué puede ser sino el dolor perpetuo
que sólo se mitiga con dos horas de ti?
Soledad.
Extraña palabra para decir que te extraño.
En estas jornadas
en que la distancia
y tu silencio
son lo cotidiano,
he aprendido a extrañarte
de tiempo completo.
sino esta absoluta vacuidad que me inunda?
¿Qué puede ser sino el dolor perpetuo
que sólo se mitiga con dos horas de ti?
Soledad.
Extraña palabra para decir que te extraño.
En estas jornadas
en que la distancia
y tu silencio
son lo cotidiano,
he aprendido a extrañarte
de tiempo completo.
Ausencia X
Si un instante es eterno,
la vida es muy corta.
Porque todo tiene sentido junto a ti,
al tiempo que nada importa.
Te perdí el rastro
en una noche sin lunas,
cuando no supe decir
mi nombre junto al tuyo,
cuando el olvido pudo
más que mi silencio,
cuando la muerte quiso
llamarse desamor...
la vida es muy corta.
Porque todo tiene sentido junto a ti,
al tiempo que nada importa.
Te perdí el rastro
en una noche sin lunas,
cuando no supe decir
mi nombre junto al tuyo,
cuando el olvido pudo
más que mi silencio,
cuando la muerte quiso
llamarse desamor...
Ausencia XII
Algo me desasosiega en esta tarde gris.
Pudieran ser las estrellas en conjunciones molestas,
o las horas de tedio gastadas durante el día,
o la luna que me habita, llorando, como acostumbra,
o el miedo de perderte en una tolvanera sin nombre,
o las llamas que engendran mil desiertos febriles,
o el rumor de tu risa en las comisuras del tiempo,
o la música que espero desde el primer instante,
o el desconsuelo olvidado en el cajón,
o el deseo inconfesado de violar tus preceptos,
o el temblor que dejaste instalado en mi epidermis,
o la noche que olvidaste empacar cuando partiste...
Sin embargo, y sin duda,
sé que sólo se trata
de tu ausencia en mis horas.
Pudieran ser las estrellas en conjunciones molestas,
o las horas de tedio gastadas durante el día,
o la luna que me habita, llorando, como acostumbra,
o el miedo de perderte en una tolvanera sin nombre,
o las llamas que engendran mil desiertos febriles,
o el rumor de tu risa en las comisuras del tiempo,
o la música que espero desde el primer instante,
o el desconsuelo olvidado en el cajón,
o el deseo inconfesado de violar tus preceptos,
o el temblor que dejaste instalado en mi epidermis,
o la noche que olvidaste empacar cuando partiste...
Sin embargo, y sin duda,
sé que sólo se trata
de tu ausencia en mis horas.
Ausencia XIII
Hoy me duele tu ausencia,
además del vacío que dejaste.
Hoy el mundo sabe a tierra
y el suelo se ahoga entre lágrimas.
Hoy la única dulzura
viene de tu nombre,
tu voz está muy lejos
no alcanza a cobijarme.
Hoy quería posar mi tristeza
y mi rostro
entre tus pechos,
y sólo conseguí una impronta
de luz
sobre haluros de plata...
además del vacío que dejaste.
Hoy el mundo sabe a tierra
y el suelo se ahoga entre lágrimas.
Hoy la única dulzura
viene de tu nombre,
tu voz está muy lejos
no alcanza a cobijarme.
Hoy quería posar mi tristeza
y mi rostro
entre tus pechos,
y sólo conseguí una impronta
de luz
sobre haluros de plata...
viernes, 5 de febrero de 2010
Seachd Cridheachan
Acostumbro creer en
algunos prodigios de
la vida que son verdad
aunque no sean ciertos.
GARCÍA MÁRQUEZ
algunos prodigios de
la vida que son verdad
aunque no sean ciertos.
GARCÍA MÁRQUEZ
Teine Cridhe
Que el cielo exista, aunque
mi lugar sea el infierno.
J. L. BORGES
mi lugar sea el infierno.
J. L. BORGES
Sueño que crezco, que me salen alas y me alejo de todo lo sucio y hediondo. Sueño que me llevo a mi mujer y a mis hijos, para que ellos no tengan que llenar sus ropas o su mirada con el fango del sufrimiento y la desesperación. Sueño que esta luz azul que me alumbra me guiará a un mejor sitio. Sueño que el bardo soy yo y que yo soy el bardo; que lo que me sucede me sucede sólo para cantarlo y contarlo; que lo que vivo es sólo pasto de poemas; que lo que me arrojan no son piedras sino ladrillos como versos. Sueño que lo amargo de mis jornadas se debe a lo Dulce de mis noches. Sueño que si salgo de noche es para conquistarla, no para sufrirla. Sueño que lo mío no es ignorancia sino sed de conocimiento. Sueño que los “no” son golpes de timón; que las esperas están justificadas; que los errores se corregirán. Sueño que el cielo me grita una tormenta; que la tierra me grita un abismo y un desierto; que los Señores del Fuego me gritan un incendio purificador; que esto no es el infierno y que siempre existirá el cielo.
Talamh Cridhe
La realidad tiene labios
que besan a muerte.
JUAN GELMAN
que besan a muerte.
JUAN GELMAN
Lo que parecía justificar diez años de mi vida resultó ser una última –espero- mueca del destino. Fue una trampa clara y sin embargo caí; y sin embargo tenía que caer, para comprobar que en ese abismo nada se me había perdido, para iluminar mis propias profundidades y darme idea de mis alturas, para desengañarme de una vez y para siempre.
Durante sesenta días viví un claro y duro mensaje: eres un intruso en este mundo. Sin embargo, encontré a la gente. Encontré que era más que una operación, un paso del proceso, un tiempo a mejorar, un punto crítico, un cargo, una paga. Gente que es más que mano de obra prescindible; gente que gritaba su presencia alineando orejones, cubriendo pasas, pesando azúcar, fundiendo, lavando, armando, contando, moviendo. Gente que renunciaba a sí misma durante ocho horas diarias; gente capaz de callar su dolor y su angustia por seis billetes a la semana
Mi lugar no está, ni ha estado nunca, entre los que pretenden vivir sólo de realidad; sólo de materia; sólo de procesos, manuales, ingredientes, tiempo, dinero. Esos diez años deben tener otro sentido, otra justificación, acaso oculta, acaso iniciática, acaso de espera, que aún no alcanzo a esbozar.
Creo aún en la materia como manifestación del espíritu. Sé que necesitamos materia para seguir compartiendo el mundo. Pero sé también que ganar materia vendiendo el espíritu es un mal negocio, pues al final no quedará espíritu por manifestar con la materia ganada. Al final la materia sola no hace más que estorbar; no hace más que ocupar el sitio que le correspondía al espíritu. Ahora sé que siempre ha de existir espíritu capaz de insuflar aliento en la materia, para que podamos contar materia ganada y no espíritu perdido.
Uisge Cridhe
Los hijos no se quieren por ser hijos,
sino por la amistad de la crianza.
GARCÍA MÁRQUEZ
sino por la amistad de la crianza.
GARCÍA MÁRQUEZ
Estoy cierto de que no existe tal cosa como los hijos, pues sólo tiene sentido hablar de mis hijos. No puedo, ni quiero, ser padre en abstracto. Quiero ser padre de mis hijos: Rodrigo y Miranda. Los llamamos así para ser breves, pues no acabaríamos de llamarlos ni siquiera por lo que son, mucho menos por lo que llegarán a ser. Rodrigo Iván y Miranda Helena, de momento dos niños, encerrados en pequeños cuerpos, tratando de hacerlos crecer; aprendiendo a decir, aprendiendo a ser, aprendiendo a vivir.
Rodrigo sabe que el mundo es un vasto objeto de estudio, material del que se hacen las preguntas e incluso las respuestas. Nos cuestiona acerca de muchas cosas, más por la comodidad de nuestra cercanía, porque estamos a la mano, que por la autoridad de nuestro saber; pues su inteligencia ya no se deja engañar y encuentra por sí misma las respuestas que la satisfacen. Estoy seguro que su interés por el orden y la precisión está destinado a contribuir con ese otro Orden que su mente intuye. Poseedor de una voluntad envidiable, digna de las mayores empresas, será acaso también su más grande reto: dominarla, no dejarse arrastrar, tener el carácter para someter su temperamento.
Rodrigo es un caudal de sueños; un manojo de sentimientos; una colección de raros estados de ánimo; una vasija que se llena y se rompe; un compañero fiel y exigente; un arma peligrosa; un maestro implacable; un artista inconforme; un alma generosa y comprensiva; una semilla de perfección; un bibliófilo voraz y analfabeto; un guerrero que sufre; una promesa del alpinismo; un Funes en miniatura; un superhéroe no registrado; un buen hermano mayor; un jardinero esmerado; un eremita vespertino; un egipcio con tenis; un niño a veces y todavía. Rodrigo es mi hijo.
Miranda sabe que el mundo es una fiesta en donde todo existe para que seamos felices. Es tan consciente de su encanto y sus alcances que lo usa a su antojo. Basta una sonrisa, un guiño, un ladear la cabeza, una inflexión en la voz, para que el resto de nosotros tomemos la órbita que nos asigna. Sabe ya de la magia de la palabra, aquella palabra que engendra universos, la que crea al nombrar, la que da poder al invocar. En su media lengua nos habla de la belleza de una flor, del encanto de la luna, de la soledad de Tigger, de un perrito que le ladra, de las hormigas que le dan mimi, de lo que quiere desayunar, de los juegos que comparte con su hermano. Nos dice claramente si va o se queda, si prefiere estar sola, si quiere dormir o ver una película.
Miranda es toda una mujer de dos años; un gladiador con pañales; una bailarina sin tutú; una colección de caras; el llanto a la mano; una cinéfila precoz; una princesa despeinada; un aprendiz de madre; la mejor fan de su hermano; una colegiala frustrada; el desenfado en tres sílabas; una nudista convencida; el terror de las mascotas; la prueba de que estamos vivos; un bálsamo de paz que sabe hacer berrinches; la alegría sin reservas; la única que cree que le pertenezco. Miranda es mi hija.
Rodrigo y Miranda: mis hijos; nuestros hijos.
Gaoth Cridhe
El trabajo del aire es conocer
la muerte sin pensamiento carnal.
JUAN GELMAN
la muerte sin pensamiento carnal.
JUAN GELMAN
El trabajo del aire es ser mi voz. Es recorrer los corazones, las miradas, los sueños, los recuerdos, las angustias, las tristezas, las dudas, los quizás, los hubiera, los miedos, las certezas, las pisadas de los hombres. Su trabajo es recoger materia de poemas, para luego susurrarlos a mi pluma.
El trabajo del aire es convertirse en tinta. Tinta sagrada, tinta semanal, tienta fugaz, tinta viva, tinta sin nombre, tinta indeleble, ríos de tinta, manantiales de inspiración, senderos de celulosa, mundos tamaño carta, universos con índice, pastas que callan, hojas que gritan, ojos que sueñan, labios que mienten. Porque los poetas mienten sólo sobre lo excelso.
El trabajo del aire es dictarme poesía. Ya veo venir a Eolo, con todos sus hijos, a cumplir su deber; ya tengo pluma y papel para recibirlos.
Solus Cridhe
Calculemos los movimientos
de los cuerpos, pero consultemos
también los designios de la
Inteligencia que los hace mover.
MAUPERTIUS
de los cuerpos, pero consultemos
también los designios de la
Inteligencia que los hace mover.
MAUPERTIUS
Tengo mi reino en el mundo de las ideas. Es un sitio donde me conocen y me reconocen. Aquí consigo emprender campañas exitosas, planear estrategias, entrenar a mis tropas, buscar a mis enemigos, domar dragones, descubrir y conquistar. En este mundo tengo un sitio y me muevo a mi antojo. Soy capaz de indagar, argumentar, deducir, refutar, crear, construir, mover, quitar, aportar, decir, defender. Puedo despertar conciencias, reclutar guerreros, pulir mentes, mostrar caminos, plantear interrogantes, descifrar paradojas, resolver preguntas, cultivar dudas, sembrar criterios, cambiar el mundo... el otro mundo.
Aquí tengo compañeros valiosos, interlocutores, maestros. Puedo pasar una tarde con Bunge; tomarme un café con Bachelard; discutir con Popper; deprimirme con Cioran; desmentir a Rostand; dejarme convencer por Camus; extasiarme con Tolkien; confesar a San Agustín; platicar con García Márquez; hacerme el interesante con Eco; enmudecer con Lovecraft; confundirme con Joyce; cuestionar a Eliade; leerle a Borges; escuchar a Sabines, Neruda, Gelman, Rojas, Vallejo, Aute, Chumacero, Benedetti, León Felipe, Whitman, Nandino, Gorostiza; aprender sobre kenningars, merovingios, la Orden del Temple, Fulcanelli, el gaélico, Snorri, Arturo, mitos, dioses, alquimia, dragones, guerreros, griales, magia y misterios.
Gràdh Cridhe
Lo de menos
es que jamás me sobres,
que tu amor me enriquezca,
haciéndome más pobre.
SILVIO RODRÍGUEZ
es que jamás me sobres,
que tu amor me enriquezca,
haciéndome más pobre.
SILVIO RODRÍGUEZ
Te besara en la punta de las pestañas y en cada uno de tus gatos, te turbulentamente besara, mi vergonzosa, en esos muslos de individua blanca. Te tocara esos pies para otro vuelo más aire que ese aire felino de tu fragancia . Te llamara mi mujer y te dijera que por ti soy el que soy y dejo de ser los otros que quieren serme. Te gritara que a tu lado soy capaz de imaginarme como nunca creí; que voy y vengo de la vida al sueño, sin dejarme vencer por la una o atrapar por el otro; que sólo a tu lado tiene sentido el áspero contacto con la realidad y la embriagadora imagen que habita mi cráneo. Te supiera mía y te saboreara en toda la dulzura que te contuviera.
Sabes, amor mío, que por ti el Alquimista sigue vivo y conserva su atanor y su proyecto. Que por ti sangra la pluma y engendra mundos, demonios, dragones y castillos. Que por ti la luna sigue visitando mis noches y espiando mis ojos. Que por ti la magia coexiste con mis letras. Que por ti la noche aún es poesía y no obscuridad; el día me alumbra y no me quema; mis libros me acompañan en vez de aprisionarme. Que por ti vine y por ti sigo. Que por ti me fui y contigo he vuelto. Sabes que te amo siempre más y nunca menos.
Cumhachd Cridhhe
Como el aire lo regalan
y el alma nunca la empeño,
con las sobras de mis sueños
me sobra para comer.
JOAQUÍN SABINA
y el alma nunca la empeño,
con las sobras de mis sueños
me sobra para comer.
JOAQUÍN SABINA
Por fin he conocido mi sitio en el Plan; por fin sé que he de hacer y cómo hacerlo. Ha terminado el tiempo de vagar, de buscar, de añorar. Ha llegado ya el tiempo de construir, de cultivar, de agrupar, de la campaña permanente, de esgrimir las mejores armas.
Tengo un hogar, una familia, una pareja, un refugio al que volver, un por qué, un por quién, un para cuándo. He vuelto, estoy aquí de nuevo y no me iré ya más. Tengo en mis manos las piezas que faltaban y la alquimia para unirlas. Tengo sueños suficientes para vivir de ellos y con ellos. Tengo la certeza de la victoria. Me tengo, Te tengo, la tengo, los tengo y me tienen.
El Alquimista
Julio ‘03
Julio ‘03
Morir o descreer
Morir o Descreer
Es más fácil morir por lo que se cree,
que creer en ello un poco menos.
JEAN ROSTAND
Siéndome
No parezco yo, pensó,
y probablemente
nunca lo había sido tanto.
SARAMAGO
Soy el vendedor de sueños; soy el esteta del cacao; soy el último y el primero; soy el que conoce y se conoce; soy el que nunca tiene dueño; soy el mejor de mis posibles; soy el eterno incomprendido; soy la ciencia que nadie quiere; soy el poeta del mañana; soy el de la casa de la magnolia y los naranjos; soy la paz y la angustia en los corazones ajenos; soy la duda absoluta; soy la respuesta sin pregunta; soy el paradigma obsoleto; soy el aprendiz de todo; soy el pastor de niños; soy el índice inconsultado; soy la espada que nadie empuña; soy el artista sin dinero ni mecenas; soy la genial partitura inédita; soy el cello prisionero del roble, obra inconclusa del laudero. Soy el que soy, el que ha sido y el que será; soy y sigo siendo. Soy y sigo siéndome escribiendo.
Vivir o pensar
Estoy más seguro de tener razón
por la forma en que vivo,
que por la forma en que pienso.
ROSTAND
Coincido con Cioran en aceptar la vida por cortesía y criterios estéticos, pues la perpetua rebelión es de tan mal gusto como lo sublime del suicidio. Dice Rostand que los que no han sufrido de verdad ignoran el bienestar de lo tolerable. Pero lo tolerable puede doler tanto a la vista de lo que se desea, que al punto pasa a convertirse en conciencia aplastante de no ser más que lo que se es y la tristeza de ser lo que se es.
La dificultad me desanima y la facilidad me desagrada al punto de la náusea. No más imitar el Orden en un anaquel; no más tardes perdidas en el laberinto de un solo corredor; no más lágrimas sobre el celeste lienzo; no más ruegos a la ajena multitud; no más ausencias sin sentido, no más presencias inútiles; no más calma angustiante; no más sueños ahogados en celofán; no más limosnas cíclicas; no más crónicas de corrupción y bajeza; no más vivir de pie; no más andar sin avanzar; no más noches suprimiendo los bordes de la trama; no más saltos contra el muro; no más música de otros; no más peregrinar por las frías catedrales del consumo; no más mendigar por un rato conmigo; no más...
Ardiente será la fragua, terrible el yunque e implacable el martillo que den forma y filo a este acero... Quiero morir y engrandecerme en la medida de lo insoportable que asumo. Cuando estar vivo parece siempre el precio de algo, me doy cuenta que un hombre es siempre presa de sus verdades. Tengo miedo de que los días no sólo sean iguales, sino que empiecen a repetirse; de que tengan razón quienes afirman que todas nuestras humillaciones provienen de que no podemos resolvernos a morir de hambre. Pero yo no me resuelvo ni a humillarme ni a morir de hambre ¿qué destino me aguarda? ¿qué atroz colección de humillaciones aguardan por mí? ¿qué lento y terrible agonizar signará mi hambre? Aún no me rindo, no he soltado las armas, aunque el escudo se haya roto junto con mi brazo y el yelmo muestre la misma herida que mi cráneo. Aún no me rindo y no pienso hacerlo.
Veredas y veletas
Donde no falta voluntad
siempre hay un camino.
TOLKIEN
En verdad que los caminos y la voluntad para buscarlos no han faltado, pero no me ha sido dado recorrerlos. ¿Será que los demonios me cierran el paso, o será acaso que Dios no me ha dejado caer... andar por veredas ajenas a mis pies? Mis pies, calzados con una buena copia de las sandalias de Mercurio, que yo mismo he ido confeccionando con el fin de llegar más lejos que el tropel de seres sublunares. Quizá sea el tiempo de imitar a Ícaro y proyectar un buen par de alas, más seguras que las suyas, pero que tengan la virtud, como aquellas, de sacarme del laberinto, de mostrarme el camino que me corresponde.
Me fui, y sigo yéndome. Para llegar al fin sin llegar nunca. Para irme sin moverme. Para llegar sin haber partido. Y sin embargo me fui y dejé atrás cosas queridas; sólo para recorrer el camino, que es circular y es el mismo de siempre. Porque andando, siempre se acaba por llegar; porque el camino importa poco y la voluntad de llegar basta para todo.
Y si por momentos recorro el camino de Sísifo, y pretendo, como él, vencerlo con desprecio, es porque el absurdo se muda a mi lado. Cuando estoy seguro de que nada importa si todo lo soñado no existe; cuando me afecta ese mal de no encontrar en todas partes más que el deseo de estar en otro sitio. Cuando descreo de que el esfuerzo para llegar a las cimas basta para llenar mi corazón. No quiero que buscar se convierta en mi signo y mi sino; no quiero creer en la razón de los matadores de brújulas, errantes eternos.
Materia y posibilidad
Insomne, casi feliz, pensé que
nada hay menos material que el dinero,
ya que cualquier moneda es, en rigor,
un repertorio de futuros posibles.
BORGES
Todos posibles pero, además, todos futuros. Me he llenado las manos y el alma con la helada aspereza de la materia; he sentido la presencia aplastante de la inexistencia, la versión de bolsillo del horror al vacío. A cambio, me he colmado los ojos de futuro, un futuro que se mueve lentamente y no acaba por llegar.
De muy poco me han servido diez años de universidad. Poco ha valido la confianza cifrada en un saber que pocos tienen y menos desean. Lastre, más que alas, semejan mi inteligencia y mi pasado. Tal parece que mi vida se reduce a cinco páginas que a nadie interesan; las mismas cinco páginas que he reproducido y repartido sin misericordia, poniendo en ellas, cada vez, la esperanza de que la incertidumbre se convierta en una cifra mensual. En una cifra que convierta nuestras posibilidades en realidades cotidianas
Mientras tanto, seguiré repartiendo vidas de papel, preguntando en dónde cabe mi ciencia, buscando un sitio para mis horas, llamando a quien quiera escucharme. Ofreciendo mi vida a cambio de una monedas que son, desde ya, un repertorio de futuros pendientes.
Cita con el relámpago
El pensamiento no es más que un
relámpago en medio de una noche larga.
Pero este relámpago lo es todo.
HENRI POINCARÉ
Vivimos una noche en verdad larga, y andamos a la busca de relámpagos que nos muestren un poco del mundo, que nos permitan interpretar las sombras que nos rodean. A partir de hoy tenemos una cita con las grandes mentes que han traído luz, en un intento constante por hacerlas nuestras. Hoy se abre un espacio para hablar, de una forma accesible y clara, sobre temas que han pretendido sobrepasarnos; sobre lo cotidiano que pasa desapercibido; sobre lo misterioso que pocas veces se nombra; sobre lo efímero y lo eterno; sobre la magia de lo humano; sobre el mundo que es y el que será; sobre el arte y las artes; sobre los susurros de la materia y los gritos del vacío; sobre los hombres y sus creaciones; sobre las llaves que buscamos y las puertas que nos niegan lo que esconden.
Para convocar al relámpago haremos uso de la ciencia y el arte, de la memoria de papel, de las historias, del mito y la razón; pero sobre todo del lenguaje escrito. Leeremos para escribir y escribiremos para que nos lean. Buscaremos la vida en este mágico ir y venir de ideas y palabras, para inspirar y ser inspirado. Haremos que el relámpago encarne en las letras y que genere así palabras luminosas, páginas que nos cuenten los sueños de las piedras, el miedo de Dante, el paraíso de Milton, la locura de Nietzsche, la aritmética de Fibonaci, la hoguera de Bruno, la ceguera atroz del bibliotecario, el encanto de los Medianos, las sagas hiperbóreas, la lengua perfecta de Eco, las vigilias de los alquimistas, la custodia de los grifos, el canto de Whitman, la fantasía de Ende, las tribulaciones de los cronopios y las famas, la estepa de Hesse, el crimen de Dostoyevski, la furia de Orlando y Ariosto, los delirios de VanGogh, el horror al vacío, los sueños del capitán Cervantes (que sabía unos latines y algo de árabe), la guerra de los ejércitos de marfil, los logros de Flamel o Fulcanelli, las danzas de Stravinsky, o la campanella de Paganini.
Creemos en la palabra escrita como base y soporte del pensamiento del hombre, como su expresión más fiel. Y desde aquí sumaremos, una a una, las letras que acudan a la cita. Defendiendo siempre la confusión babélica, porque nos enriquece; y creyendo, con Borges, que, como el griego afirma en el Cratilo, el nombre es arquetipo de la cosa; y que cada nombre encierra y contiene, en verdad, la esencia de las cosas, aguardando a ser descubierta. Pues el poder de las palabras es más que la simple enumeración; es la evocación de las esencias contenidas en ellas; es el canto del salmista y el logos de los antiguos.
Por supuesto que existen antorchas, y aun hogueras, con luces acogedoras y duraderas; pero nosotros habremos de ser la luz, fugaz y cegadora, que irrumpa en la obscuridad para luego reaparecer en otro sitio, hiriendo las tinieblas; llevando el asombro y el espanto a las mentes de los hombres, así como el espectáculo ígneo y el riesgo de ser alcanzados, y hasta la gloria de sobrevivir a un encuentro. Seremos la luz del pensamiento que habla con voz de trueno…
...y creer otra vez
Busca una luz, una más
algo que ayude a creer
lanza tu trenza Rapunzel
déjame entrar otra vez.
ALEJANDRO FILIO
Déjame entrar otra vez, hazme creer otra vez. Devuélveme la fe en las causas perdidas. Hazme dejar de pensar, para ser sólo un beso al besarte, sólo una caricia al tocarte, sólo un guiño al mirarte. Sólo tú puedes hacerlo, sólo tú, premonición que se cumple, colección de hermosos rostros, habitante de mis sueños y mi vida, felicidad hecha carne y sonrisas.
Te necesito más que nunca. Te espero cada día, te rezo cada noche, te sueño cada siesta, te grito cuando no estás, te beso si te dejas, te abrazo en mis naufragios, te ruego si me lo pides, te olvido en mis pesadillas, te lloro en cada equina, te veo en cada gato, te extraño cuando te extraño, te amo siempre. Te pido que me ayudes a creer de nuevo...
Es más fácil morir por lo que se cree,
que creer en ello un poco menos.
JEAN ROSTAND
Siéndome
No parezco yo, pensó,
y probablemente
nunca lo había sido tanto.
SARAMAGO
Soy el vendedor de sueños; soy el esteta del cacao; soy el último y el primero; soy el que conoce y se conoce; soy el que nunca tiene dueño; soy el mejor de mis posibles; soy el eterno incomprendido; soy la ciencia que nadie quiere; soy el poeta del mañana; soy el de la casa de la magnolia y los naranjos; soy la paz y la angustia en los corazones ajenos; soy la duda absoluta; soy la respuesta sin pregunta; soy el paradigma obsoleto; soy el aprendiz de todo; soy el pastor de niños; soy el índice inconsultado; soy la espada que nadie empuña; soy el artista sin dinero ni mecenas; soy la genial partitura inédita; soy el cello prisionero del roble, obra inconclusa del laudero. Soy el que soy, el que ha sido y el que será; soy y sigo siendo. Soy y sigo siéndome escribiendo.
Vivir o pensar
Estoy más seguro de tener razón
por la forma en que vivo,
que por la forma en que pienso.
ROSTAND
Coincido con Cioran en aceptar la vida por cortesía y criterios estéticos, pues la perpetua rebelión es de tan mal gusto como lo sublime del suicidio. Dice Rostand que los que no han sufrido de verdad ignoran el bienestar de lo tolerable. Pero lo tolerable puede doler tanto a la vista de lo que se desea, que al punto pasa a convertirse en conciencia aplastante de no ser más que lo que se es y la tristeza de ser lo que se es.
La dificultad me desanima y la facilidad me desagrada al punto de la náusea. No más imitar el Orden en un anaquel; no más tardes perdidas en el laberinto de un solo corredor; no más lágrimas sobre el celeste lienzo; no más ruegos a la ajena multitud; no más ausencias sin sentido, no más presencias inútiles; no más calma angustiante; no más sueños ahogados en celofán; no más limosnas cíclicas; no más crónicas de corrupción y bajeza; no más vivir de pie; no más andar sin avanzar; no más noches suprimiendo los bordes de la trama; no más saltos contra el muro; no más música de otros; no más peregrinar por las frías catedrales del consumo; no más mendigar por un rato conmigo; no más...
Ardiente será la fragua, terrible el yunque e implacable el martillo que den forma y filo a este acero... Quiero morir y engrandecerme en la medida de lo insoportable que asumo. Cuando estar vivo parece siempre el precio de algo, me doy cuenta que un hombre es siempre presa de sus verdades. Tengo miedo de que los días no sólo sean iguales, sino que empiecen a repetirse; de que tengan razón quienes afirman que todas nuestras humillaciones provienen de que no podemos resolvernos a morir de hambre. Pero yo no me resuelvo ni a humillarme ni a morir de hambre ¿qué destino me aguarda? ¿qué atroz colección de humillaciones aguardan por mí? ¿qué lento y terrible agonizar signará mi hambre? Aún no me rindo, no he soltado las armas, aunque el escudo se haya roto junto con mi brazo y el yelmo muestre la misma herida que mi cráneo. Aún no me rindo y no pienso hacerlo.
Veredas y veletas
Donde no falta voluntad
siempre hay un camino.
TOLKIEN
En verdad que los caminos y la voluntad para buscarlos no han faltado, pero no me ha sido dado recorrerlos. ¿Será que los demonios me cierran el paso, o será acaso que Dios no me ha dejado caer... andar por veredas ajenas a mis pies? Mis pies, calzados con una buena copia de las sandalias de Mercurio, que yo mismo he ido confeccionando con el fin de llegar más lejos que el tropel de seres sublunares. Quizá sea el tiempo de imitar a Ícaro y proyectar un buen par de alas, más seguras que las suyas, pero que tengan la virtud, como aquellas, de sacarme del laberinto, de mostrarme el camino que me corresponde.
Me fui, y sigo yéndome. Para llegar al fin sin llegar nunca. Para irme sin moverme. Para llegar sin haber partido. Y sin embargo me fui y dejé atrás cosas queridas; sólo para recorrer el camino, que es circular y es el mismo de siempre. Porque andando, siempre se acaba por llegar; porque el camino importa poco y la voluntad de llegar basta para todo.
Y si por momentos recorro el camino de Sísifo, y pretendo, como él, vencerlo con desprecio, es porque el absurdo se muda a mi lado. Cuando estoy seguro de que nada importa si todo lo soñado no existe; cuando me afecta ese mal de no encontrar en todas partes más que el deseo de estar en otro sitio. Cuando descreo de que el esfuerzo para llegar a las cimas basta para llenar mi corazón. No quiero que buscar se convierta en mi signo y mi sino; no quiero creer en la razón de los matadores de brújulas, errantes eternos.
Materia y posibilidad
Insomne, casi feliz, pensé que
nada hay menos material que el dinero,
ya que cualquier moneda es, en rigor,
un repertorio de futuros posibles.
BORGES
Todos posibles pero, además, todos futuros. Me he llenado las manos y el alma con la helada aspereza de la materia; he sentido la presencia aplastante de la inexistencia, la versión de bolsillo del horror al vacío. A cambio, me he colmado los ojos de futuro, un futuro que se mueve lentamente y no acaba por llegar.
De muy poco me han servido diez años de universidad. Poco ha valido la confianza cifrada en un saber que pocos tienen y menos desean. Lastre, más que alas, semejan mi inteligencia y mi pasado. Tal parece que mi vida se reduce a cinco páginas que a nadie interesan; las mismas cinco páginas que he reproducido y repartido sin misericordia, poniendo en ellas, cada vez, la esperanza de que la incertidumbre se convierta en una cifra mensual. En una cifra que convierta nuestras posibilidades en realidades cotidianas
Mientras tanto, seguiré repartiendo vidas de papel, preguntando en dónde cabe mi ciencia, buscando un sitio para mis horas, llamando a quien quiera escucharme. Ofreciendo mi vida a cambio de una monedas que son, desde ya, un repertorio de futuros pendientes.
Cita con el relámpago
El pensamiento no es más que un
relámpago en medio de una noche larga.
Pero este relámpago lo es todo.
HENRI POINCARÉ
Vivimos una noche en verdad larga, y andamos a la busca de relámpagos que nos muestren un poco del mundo, que nos permitan interpretar las sombras que nos rodean. A partir de hoy tenemos una cita con las grandes mentes que han traído luz, en un intento constante por hacerlas nuestras. Hoy se abre un espacio para hablar, de una forma accesible y clara, sobre temas que han pretendido sobrepasarnos; sobre lo cotidiano que pasa desapercibido; sobre lo misterioso que pocas veces se nombra; sobre lo efímero y lo eterno; sobre la magia de lo humano; sobre el mundo que es y el que será; sobre el arte y las artes; sobre los susurros de la materia y los gritos del vacío; sobre los hombres y sus creaciones; sobre las llaves que buscamos y las puertas que nos niegan lo que esconden.
Para convocar al relámpago haremos uso de la ciencia y el arte, de la memoria de papel, de las historias, del mito y la razón; pero sobre todo del lenguaje escrito. Leeremos para escribir y escribiremos para que nos lean. Buscaremos la vida en este mágico ir y venir de ideas y palabras, para inspirar y ser inspirado. Haremos que el relámpago encarne en las letras y que genere así palabras luminosas, páginas que nos cuenten los sueños de las piedras, el miedo de Dante, el paraíso de Milton, la locura de Nietzsche, la aritmética de Fibonaci, la hoguera de Bruno, la ceguera atroz del bibliotecario, el encanto de los Medianos, las sagas hiperbóreas, la lengua perfecta de Eco, las vigilias de los alquimistas, la custodia de los grifos, el canto de Whitman, la fantasía de Ende, las tribulaciones de los cronopios y las famas, la estepa de Hesse, el crimen de Dostoyevski, la furia de Orlando y Ariosto, los delirios de VanGogh, el horror al vacío, los sueños del capitán Cervantes (que sabía unos latines y algo de árabe), la guerra de los ejércitos de marfil, los logros de Flamel o Fulcanelli, las danzas de Stravinsky, o la campanella de Paganini.
Creemos en la palabra escrita como base y soporte del pensamiento del hombre, como su expresión más fiel. Y desde aquí sumaremos, una a una, las letras que acudan a la cita. Defendiendo siempre la confusión babélica, porque nos enriquece; y creyendo, con Borges, que, como el griego afirma en el Cratilo, el nombre es arquetipo de la cosa; y que cada nombre encierra y contiene, en verdad, la esencia de las cosas, aguardando a ser descubierta. Pues el poder de las palabras es más que la simple enumeración; es la evocación de las esencias contenidas en ellas; es el canto del salmista y el logos de los antiguos.
Por supuesto que existen antorchas, y aun hogueras, con luces acogedoras y duraderas; pero nosotros habremos de ser la luz, fugaz y cegadora, que irrumpa en la obscuridad para luego reaparecer en otro sitio, hiriendo las tinieblas; llevando el asombro y el espanto a las mentes de los hombres, así como el espectáculo ígneo y el riesgo de ser alcanzados, y hasta la gloria de sobrevivir a un encuentro. Seremos la luz del pensamiento que habla con voz de trueno…
...y creer otra vez
Busca una luz, una más
algo que ayude a creer
lanza tu trenza Rapunzel
déjame entrar otra vez.
ALEJANDRO FILIO
Déjame entrar otra vez, hazme creer otra vez. Devuélveme la fe en las causas perdidas. Hazme dejar de pensar, para ser sólo un beso al besarte, sólo una caricia al tocarte, sólo un guiño al mirarte. Sólo tú puedes hacerlo, sólo tú, premonición que se cumple, colección de hermosos rostros, habitante de mis sueños y mi vida, felicidad hecha carne y sonrisas.
Te necesito más que nunca. Te espero cada día, te rezo cada noche, te sueño cada siesta, te grito cuando no estás, te beso si te dejas, te abrazo en mis naufragios, te ruego si me lo pides, te olvido en mis pesadillas, te lloro en cada equina, te veo en cada gato, te extraño cuando te extraño, te amo siempre. Te pido que me ayudes a creer de nuevo...
El Alquimista
Julio ‘02
Julio ‘02
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