Acostumbro creer en
algunos prodigios de
la vida que son verdad
aunque no sean ciertos.
GARCÍA MÁRQUEZ
algunos prodigios de
la vida que son verdad
aunque no sean ciertos.
GARCÍA MÁRQUEZ
Teine Cridhe
Que el cielo exista, aunque
mi lugar sea el infierno.
J. L. BORGES
mi lugar sea el infierno.
J. L. BORGES
Sueño que crezco, que me salen alas y me alejo de todo lo sucio y hediondo. Sueño que me llevo a mi mujer y a mis hijos, para que ellos no tengan que llenar sus ropas o su mirada con el fango del sufrimiento y la desesperación. Sueño que esta luz azul que me alumbra me guiará a un mejor sitio. Sueño que el bardo soy yo y que yo soy el bardo; que lo que me sucede me sucede sólo para cantarlo y contarlo; que lo que vivo es sólo pasto de poemas; que lo que me arrojan no son piedras sino ladrillos como versos. Sueño que lo amargo de mis jornadas se debe a lo Dulce de mis noches. Sueño que si salgo de noche es para conquistarla, no para sufrirla. Sueño que lo mío no es ignorancia sino sed de conocimiento. Sueño que los “no” son golpes de timón; que las esperas están justificadas; que los errores se corregirán. Sueño que el cielo me grita una tormenta; que la tierra me grita un abismo y un desierto; que los Señores del Fuego me gritan un incendio purificador; que esto no es el infierno y que siempre existirá el cielo.
Talamh Cridhe
La realidad tiene labios
que besan a muerte.
JUAN GELMAN
que besan a muerte.
JUAN GELMAN
Lo que parecía justificar diez años de mi vida resultó ser una última –espero- mueca del destino. Fue una trampa clara y sin embargo caí; y sin embargo tenía que caer, para comprobar que en ese abismo nada se me había perdido, para iluminar mis propias profundidades y darme idea de mis alturas, para desengañarme de una vez y para siempre.
Durante sesenta días viví un claro y duro mensaje: eres un intruso en este mundo. Sin embargo, encontré a la gente. Encontré que era más que una operación, un paso del proceso, un tiempo a mejorar, un punto crítico, un cargo, una paga. Gente que es más que mano de obra prescindible; gente que gritaba su presencia alineando orejones, cubriendo pasas, pesando azúcar, fundiendo, lavando, armando, contando, moviendo. Gente que renunciaba a sí misma durante ocho horas diarias; gente capaz de callar su dolor y su angustia por seis billetes a la semana
Mi lugar no está, ni ha estado nunca, entre los que pretenden vivir sólo de realidad; sólo de materia; sólo de procesos, manuales, ingredientes, tiempo, dinero. Esos diez años deben tener otro sentido, otra justificación, acaso oculta, acaso iniciática, acaso de espera, que aún no alcanzo a esbozar.
Creo aún en la materia como manifestación del espíritu. Sé que necesitamos materia para seguir compartiendo el mundo. Pero sé también que ganar materia vendiendo el espíritu es un mal negocio, pues al final no quedará espíritu por manifestar con la materia ganada. Al final la materia sola no hace más que estorbar; no hace más que ocupar el sitio que le correspondía al espíritu. Ahora sé que siempre ha de existir espíritu capaz de insuflar aliento en la materia, para que podamos contar materia ganada y no espíritu perdido.
Uisge Cridhe
Los hijos no se quieren por ser hijos,
sino por la amistad de la crianza.
GARCÍA MÁRQUEZ
sino por la amistad de la crianza.
GARCÍA MÁRQUEZ
Estoy cierto de que no existe tal cosa como los hijos, pues sólo tiene sentido hablar de mis hijos. No puedo, ni quiero, ser padre en abstracto. Quiero ser padre de mis hijos: Rodrigo y Miranda. Los llamamos así para ser breves, pues no acabaríamos de llamarlos ni siquiera por lo que son, mucho menos por lo que llegarán a ser. Rodrigo Iván y Miranda Helena, de momento dos niños, encerrados en pequeños cuerpos, tratando de hacerlos crecer; aprendiendo a decir, aprendiendo a ser, aprendiendo a vivir.
Rodrigo sabe que el mundo es un vasto objeto de estudio, material del que se hacen las preguntas e incluso las respuestas. Nos cuestiona acerca de muchas cosas, más por la comodidad de nuestra cercanía, porque estamos a la mano, que por la autoridad de nuestro saber; pues su inteligencia ya no se deja engañar y encuentra por sí misma las respuestas que la satisfacen. Estoy seguro que su interés por el orden y la precisión está destinado a contribuir con ese otro Orden que su mente intuye. Poseedor de una voluntad envidiable, digna de las mayores empresas, será acaso también su más grande reto: dominarla, no dejarse arrastrar, tener el carácter para someter su temperamento.
Rodrigo es un caudal de sueños; un manojo de sentimientos; una colección de raros estados de ánimo; una vasija que se llena y se rompe; un compañero fiel y exigente; un arma peligrosa; un maestro implacable; un artista inconforme; un alma generosa y comprensiva; una semilla de perfección; un bibliófilo voraz y analfabeto; un guerrero que sufre; una promesa del alpinismo; un Funes en miniatura; un superhéroe no registrado; un buen hermano mayor; un jardinero esmerado; un eremita vespertino; un egipcio con tenis; un niño a veces y todavía. Rodrigo es mi hijo.
Miranda sabe que el mundo es una fiesta en donde todo existe para que seamos felices. Es tan consciente de su encanto y sus alcances que lo usa a su antojo. Basta una sonrisa, un guiño, un ladear la cabeza, una inflexión en la voz, para que el resto de nosotros tomemos la órbita que nos asigna. Sabe ya de la magia de la palabra, aquella palabra que engendra universos, la que crea al nombrar, la que da poder al invocar. En su media lengua nos habla de la belleza de una flor, del encanto de la luna, de la soledad de Tigger, de un perrito que le ladra, de las hormigas que le dan mimi, de lo que quiere desayunar, de los juegos que comparte con su hermano. Nos dice claramente si va o se queda, si prefiere estar sola, si quiere dormir o ver una película.
Miranda es toda una mujer de dos años; un gladiador con pañales; una bailarina sin tutú; una colección de caras; el llanto a la mano; una cinéfila precoz; una princesa despeinada; un aprendiz de madre; la mejor fan de su hermano; una colegiala frustrada; el desenfado en tres sílabas; una nudista convencida; el terror de las mascotas; la prueba de que estamos vivos; un bálsamo de paz que sabe hacer berrinches; la alegría sin reservas; la única que cree que le pertenezco. Miranda es mi hija.
Rodrigo y Miranda: mis hijos; nuestros hijos.
Gaoth Cridhe
El trabajo del aire es conocer
la muerte sin pensamiento carnal.
JUAN GELMAN
la muerte sin pensamiento carnal.
JUAN GELMAN
El trabajo del aire es ser mi voz. Es recorrer los corazones, las miradas, los sueños, los recuerdos, las angustias, las tristezas, las dudas, los quizás, los hubiera, los miedos, las certezas, las pisadas de los hombres. Su trabajo es recoger materia de poemas, para luego susurrarlos a mi pluma.
El trabajo del aire es convertirse en tinta. Tinta sagrada, tinta semanal, tienta fugaz, tinta viva, tinta sin nombre, tinta indeleble, ríos de tinta, manantiales de inspiración, senderos de celulosa, mundos tamaño carta, universos con índice, pastas que callan, hojas que gritan, ojos que sueñan, labios que mienten. Porque los poetas mienten sólo sobre lo excelso.
El trabajo del aire es dictarme poesía. Ya veo venir a Eolo, con todos sus hijos, a cumplir su deber; ya tengo pluma y papel para recibirlos.
Solus Cridhe
Calculemos los movimientos
de los cuerpos, pero consultemos
también los designios de la
Inteligencia que los hace mover.
MAUPERTIUS
de los cuerpos, pero consultemos
también los designios de la
Inteligencia que los hace mover.
MAUPERTIUS
Tengo mi reino en el mundo de las ideas. Es un sitio donde me conocen y me reconocen. Aquí consigo emprender campañas exitosas, planear estrategias, entrenar a mis tropas, buscar a mis enemigos, domar dragones, descubrir y conquistar. En este mundo tengo un sitio y me muevo a mi antojo. Soy capaz de indagar, argumentar, deducir, refutar, crear, construir, mover, quitar, aportar, decir, defender. Puedo despertar conciencias, reclutar guerreros, pulir mentes, mostrar caminos, plantear interrogantes, descifrar paradojas, resolver preguntas, cultivar dudas, sembrar criterios, cambiar el mundo... el otro mundo.
Aquí tengo compañeros valiosos, interlocutores, maestros. Puedo pasar una tarde con Bunge; tomarme un café con Bachelard; discutir con Popper; deprimirme con Cioran; desmentir a Rostand; dejarme convencer por Camus; extasiarme con Tolkien; confesar a San Agustín; platicar con García Márquez; hacerme el interesante con Eco; enmudecer con Lovecraft; confundirme con Joyce; cuestionar a Eliade; leerle a Borges; escuchar a Sabines, Neruda, Gelman, Rojas, Vallejo, Aute, Chumacero, Benedetti, León Felipe, Whitman, Nandino, Gorostiza; aprender sobre kenningars, merovingios, la Orden del Temple, Fulcanelli, el gaélico, Snorri, Arturo, mitos, dioses, alquimia, dragones, guerreros, griales, magia y misterios.
Gràdh Cridhe
Lo de menos
es que jamás me sobres,
que tu amor me enriquezca,
haciéndome más pobre.
SILVIO RODRÍGUEZ
es que jamás me sobres,
que tu amor me enriquezca,
haciéndome más pobre.
SILVIO RODRÍGUEZ
Te besara en la punta de las pestañas y en cada uno de tus gatos, te turbulentamente besara, mi vergonzosa, en esos muslos de individua blanca. Te tocara esos pies para otro vuelo más aire que ese aire felino de tu fragancia . Te llamara mi mujer y te dijera que por ti soy el que soy y dejo de ser los otros que quieren serme. Te gritara que a tu lado soy capaz de imaginarme como nunca creí; que voy y vengo de la vida al sueño, sin dejarme vencer por la una o atrapar por el otro; que sólo a tu lado tiene sentido el áspero contacto con la realidad y la embriagadora imagen que habita mi cráneo. Te supiera mía y te saboreara en toda la dulzura que te contuviera.
Sabes, amor mío, que por ti el Alquimista sigue vivo y conserva su atanor y su proyecto. Que por ti sangra la pluma y engendra mundos, demonios, dragones y castillos. Que por ti la luna sigue visitando mis noches y espiando mis ojos. Que por ti la magia coexiste con mis letras. Que por ti la noche aún es poesía y no obscuridad; el día me alumbra y no me quema; mis libros me acompañan en vez de aprisionarme. Que por ti vine y por ti sigo. Que por ti me fui y contigo he vuelto. Sabes que te amo siempre más y nunca menos.
Cumhachd Cridhhe
Como el aire lo regalan
y el alma nunca la empeño,
con las sobras de mis sueños
me sobra para comer.
JOAQUÍN SABINA
y el alma nunca la empeño,
con las sobras de mis sueños
me sobra para comer.
JOAQUÍN SABINA
Por fin he conocido mi sitio en el Plan; por fin sé que he de hacer y cómo hacerlo. Ha terminado el tiempo de vagar, de buscar, de añorar. Ha llegado ya el tiempo de construir, de cultivar, de agrupar, de la campaña permanente, de esgrimir las mejores armas.
Tengo un hogar, una familia, una pareja, un refugio al que volver, un por qué, un por quién, un para cuándo. He vuelto, estoy aquí de nuevo y no me iré ya más. Tengo en mis manos las piezas que faltaban y la alquimia para unirlas. Tengo sueños suficientes para vivir de ellos y con ellos. Tengo la certeza de la victoria. Me tengo, Te tengo, la tengo, los tengo y me tienen.
El Alquimista
Julio ‘03
Julio ‘03

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