Preludio Eterno
Haz de este instante un siempre,
un preludio eterno a la muerte.
Luis E. Aute
I.- La razón ignorada
¿Qué razón, conocida o ignorada, me explica?
José Saramago
Ya apuntaba Nietzsche que “es una distinción poseer múltiples virtudes, pero es también un triste destino”, pues la substancia se desdibuja en el torbellino de inquietudes que muda cada día, al tiempo que tiene una visión cuasi completa de las causas y azares que conforman este mundo y la vida que lo habita; mientras se cuestiona sobre ambas existencias y su posible justificación. Es entonces cuando estar vivo me parece el precio de algo, respirar se torna una deuda impagable, y una salvaje repugnancia por la vida se me agolpa en forma de nudo en la garganta. Porque, a final de cuentas, “todos los seres son desdichados; pero, ¿cuántos lo saben?” (Emil Cioran), aunque todos parezcan (o pretendan) vivir sin darse cuenta.
Coincido también con Cioran cuando afirma: “No siempre estoy triste, luego no siempre pienso. El que piensa cuando quiere no tiene nada que decirnos. La riqueza interior resulta de los conflictos que se tienen con uno mismo...”, de modo que acepto mi condición a cambio de la certeza y el sentimiento de derrota que da la verdad, pues mi tristeza y mi angustia me han llevado de la mano por parajes que le están vedados al resto de los mortales. He podido escapar, por momentos cada vez más prolongados, de este mundo fangoso y sublunar donde es preciso tener más de un rostro para poder viajar; donde se justifican, y aun se promueven, la hipocresía, la violencia y la mentira; donde uno se esclaviza al presente para pretender conquistar el futuro; donde la gente se desvela por miedo a soñar.
Sin embargo, las dudas son la nota cotidiana: ¿a quién espero, aquí, en donde nadie sabe que estoy? ; ¿cómo ha de venir alguien a rescatarme si no me confieso náufrago, si no acabo por lanzar de una vez la botella con mi alma dentro? ; ¿quién se atreverá a enfilar sus naves hacia mi isla cuando yo he quemado ya las mías?
Tolle, lege:
Nosotros no podemos ser felices, porque entendemos demasiado.
Ikram Antaki
Se me ha perdido el mundo y no sé cuándo comienza el tiempo de empezar de nuevo.
José Emilio Pacheco
No se puede vivir cerca de un titiritero de sombras, de un domador de polillas.
No se puede aceptar a un tipo que pasa el día dibujando c
on los anillos tornasolados que hace el petróleo en el agua del Sena.
Yo, con mis candados y mis llaves de aire, yo,
que escribo con humo. Te ahorro la réplica porque la veo venir:
No hay sustancias más letales que esas que se cuelan
por cualquier parte, que se respiran sin saberlo, en las palabras
o en el amor o en la amistad. Ya va siendo tiempo
de que me dejen solo, solito y solo.
Julio Cortázar.
Altazor ¿por qué perdiste tu primera necesidad?
Julio Cortázar.
Altazor ¿por qué perdiste tu primera necesidad?
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa con la espada en la mano?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios?
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor?
Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor. E
stás perdido Altazor. Solo en medio del universo.
Solo como una nota que florece en las alas del vacío.
No hay bien, no hay mal, ni verdad ni orden ni belleza.
¿En dónde estás Altazor?
Vicente Huidobro
Vicente Huidobro
II.- La noción y la espera
Le quedaba la noción de que él no era eso,
de que en alguna parte estaba como esperándose.
Julio Cortázar
Bien dice Fernando Savater que “se puede vivir de muchos modos, pero hay modos que no dejan vivir”. Y si hasta ahora he vivido prestando atención a las superficiales exigencias mundanas, no estoy dispuesto a aceptar el destino que algunos pretenden que sea mío; en vez de ello, he de elegir el que realmente me pertenece, pues aceptar lo intolerable pone en duda nuestra propia identidad.
Y como, con Julio Cortázar, cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones; y tengo la certeza de que poco valor tiene todo lo que tiene un precio, hoy cumplo con mi destino y profetizo el del mundo a mi lado. Hoy he de partir a conquistar el reino que me pertenece y por el que he pagado tantas lágrimas. Hoy las voces que me forman deben gritar su ira y su llanto: cada suspiro engendrado tendrá un verso por destino, cada latir desconsolado ha de germinar en ritmo, en cadencia de promesas. Si he de morir por una idea, es porque es mi idea, y esa idea es mi vida. Puesto que una sola verdad, si es evidente, basta para orientar una existencia.
Las mareas se repiten y las tormentas no alcanzan a regar las cuevas más sedientas, a donde he ido a ocultar mis dudas y remordimientos. La resaca sólo me trae los restos de otros naufragios; sólo ruinas de navíos menos afortunados que el mío. Pues si otros han llegado hasta aquí extraviados, tras perder el rumbo en una noche sin estrellas, acaso he sido yo mismo quien, capitán y tripulación en mí y por mí nombrados, he decidido habitar estas soledades aún no bautizadas.
Peligrosos arrecifes, imponentes farallones, tempestades perpetuas, cómplices nubes ocultadoras y exageradas leyendas, protegen y ocultan el interior de esta isla, alejando por igual a propios y extraños, intimidando a los posibles cartógrafos, asegurando la vacuidad de mis escolleras y playas.
Tolle, lege:
Hubo una época en que el mundo me quitaba pedazos de alma,
en nombre de la eficiencia. La fuerza de la enseñanza se mostró
en el hecho de que volví a mis orígenes y no me perdí
en esta eficiencia. Miro ahora aquellos años con profundo pesar.
No lamento que hayan existido, sólo lamento su duración.
Podrían haber durado menos.
Ikram Antaki
¡Dios, Dios mío! ¡Qué de miserias y de engaños experimenté
Ikram Antaki
¡Dios, Dios mío! ¡Qué de miserias y de engaños experimenté
en aquella edad, cuando se me proponía como modelo
de conducta honesta el obedecer a quienes me aconsejaban
que brillase en este mundo en las artes de la verbosidad,
que tanto sirven para alcanzar las honras humanas y las falsas riquezas!
Lejos de ti anduve a la deriva y caminé errante, Dios mío,
muy lejos del camino de tu estabilidad, y me convertí
en “región de indigencia” para mí mismo.
San Agustín de Hipona
Los conquistadores son solamente aquellos hombres
San Agustín de Hipona
Los conquistadores son solamente aquellos hombres
que sienten su fuerza lo bastante como para estar seguros de vivir
constantemente a esas alturas y con plena conciencia de esa grandeza.
A. Camus
A. Camus
III.- La llama sin tregua
El poeta es carne encendida nada más.
Y la Poesía una llama sin tregua.
León Felipe
Ser poeta no es una obsesión mía, es mi manera de estar solo. La poesía es un intrépido algoritmo de la perfección, un atronador silencio de estertores, la paranoia inconclusa de lo ajeno, el oculto sinsentido de las horas, la sórdida manía de lo incierto, un prometedor aullido de esperanza, la recurrente imagen de la espera o la recurrente imagen de la espera... Pero, por sobre todo esto, es la única forma en que me empeño para manifestarme y reconocerme. Pues sólo en la manifestación a través de las obras es como un poeta puede aspirar a la certeza, o al menos a la posibilidad, de ser.
La naturaleza entera me grita el hastío que atormenta mi sentir: el dulce signo de mi retirada hacia parajes más altos y más profundos. Donde la soledad tiene el gusto de la introspección y la búsqueda; donde pueda saberme a salvo de mí mismo; donde las letras no hallen diques a su paso por las páginas; donde las noches sean el feliz corolario de una jornada gloriosa; donde la muerte habite sólo en una metáfora; donde la magia gobierne mis intentos y los sueños sean la semilla del porvenir; donde la luna conozca mi nombre y las estrellas mi destino.
Y si el poeta es el escribano a sueldo de la vida, tras un siglo de insomnio y dos noches sin dormir, vuelvo a ti; cuando nada tiene sentido, porque la vacuidad me inunda, vuelvo a ti; después del holocausto de mi propia inmolación, vuelvo a ti; cuando una estrella agota mi reserva de suspiros, vuelvo a ti; cuando mi pluma se niega a expulsar los versos que lleva en las entrañas, vuelvo a ti; cuando la risa es un loco torbellino que salpica mis angustias, vuelvo a ti; cuando la noche de adentro me consume hasta negar la posibilidad de cualquier amanecer, vuelvo a ti...
Lo cierto es que me agrada este lugar, a los pies de mi altura, que habito y he ido construyendo, esos volcanes que a diario cambian el contorno y el volumen de esta comarca, las coloridas parvadas que alegran con sus cantos los ocasos, los árboles que ya empiezan a ostentar frutos en sus jóvenes ramas, los manantiales capaces de calmar cualquier sed y que se antojan inagotables, los cristalinos lagos donde puede uno librarse del polvo y de los restos de otros mundos, las grutas donde habitan los dragones más feroces y sabios, los templos, ocultos como todos, a donde bajan los dioses a compartir sus sueños, las hermosas constelaciones que sólo se aprecian en estas latitudes...
Y si bien no se pregunta al poeta qué pensó o sintió, pues precisamente para no tener que decirlo compone sus versos, cabe aquí citar a Neruda para apuntar que “el poeta tiene dos obligaciones sagradas: partir y regresar”, y se acerca la hora de cumplir con la primera.
Tolle, lege:
En toda la literatura, en todo lo que los hombres logran escribir
y que merece pertenecer a la literatura, existen únicamente dos temas: l
o que pasa afuera y lo que pasa adentro. Es decir: el mundo y el alma.
Y todos los temas serán finalmente parte de estos dos.
Si logras juntar los dos con maestría, serás partícipe de la literatura.
Si no, siempre faltará algo.
Si la literatura era la conjunción del mundo y el alma,
Si la literatura era la conjunción del mundo y el alma,
¿qué más podían aportarme las otras disciplinas?
Había llegado el momento de entender, y a un cierto nivel
de entendimiento ya no se puede hacer historia,
antropología, economía, sociología: nada más se puede hacer literatura.
Al llegar a un cierto nivel del entendimiento del tiempo
y de los hombres ya no se puede escribir un tratado
sobre las guerras napoleónicas, hay que escribir “La Guerra y la Paz”.
Ikram Antaki
Mucho mejor que en la escuela de los filósofos, es en la escuela de los poetas
Ikram Antaki
Mucho mejor que en la escuela de los filósofos, es en la escuela de los poetas
en la que se aprende el valor de la inteligencia y la audacia de ser uno mismo.
[...] Pasearse sin convicciones y solo no es propio de un hombre,
ni siquiera de un santo; a veces, sin embargo, lo es de un poeta...
E. M. Cioran
Esta ciencia que debía enseñármelo todo termina en hipótesis,
E. M. Cioran
Esta ciencia que debía enseñármelo todo termina en hipótesis,
esta lucidez naufraga en metáfora, esta incertidumbre se resuelve en obra de arte.
A. Camus
Mientras los astros y las olas tengan algo qué decir,
A. Camus
Mientras los astros y las olas tengan algo qué decir,
será por mi boca que hablarán los hombres.
Vicente Huidobro
Vicente Huidobro
IV.- La partida
Ya no puedo recibir de estas soledades trágicas
nada más que un poco de pureza vacía. Me voy.
Jean Paul Sartre
Es tiempo de caminar, de coleccionar el polvo que se esconde en los senderos del mundo; de asumir las rutas que me están destinadas, de nutrirme de los mejores horizontes y beber el rocío de los amaneceres por venir. Es tiempo de guardar la nostalgia y esgrimir los invencibles sueños otrora forjados.
Si Sabina tiene razón, y morirse es dejar de caminar, nada mejor para saberse vivo que una buena caminata de varias horas por un paisaje vivo también, que te llama y te llena, que te habla y te deja hablar, que podría hacerte desaparecer si quisiera. No hay mejor droga que contemplar la inmensidad desde dentro, respirar el aliento de la tierra, llenarse los ojos de la belleza infinita, comerse la luna a bocados hasta hartarse y más, tomar conciencia de cada célula del cuerpo y sabernos una célula de otro cuerpo, integrarse al Arte de Dios... El cansancio y el esfuerzo son poca cosa para pagar todo lo que se nos da en un solo amanecer, en el canto del ave, en el frío, en el viento, en los árboles que nos miran, en el abrazo de la montaña, en la luna llena.
La inmensidad de mis dudas se diluye en el mar estelar que apenas y se adivina en una ciudad atacada por millones de luces. Hoy tengo ganas de reventar mi corazón a poemazos, de cantar una canción que no existe, de gritar mi nombre junto al tuyo, de salir a cazar cometas, de mecerme en la tibia promesa de la noche, de asaltar al destino y robarle lo que me tiene prometido, de salir a ponerle apodo a todos los seres, de cambiar un par de sueños por algún secreto incontable, de vestirme del color del amanecer, de ahogarme en un suspiro, de arrancarme esta piel que me limita, de volver a nacer con cada nota espectral, de saber decir "te amo" en todas las lenguas, de probar el sabor de la luz, de escuchar un cuento que no termine, de sentir sus ojos en mi rostro, de escribir el mejor verso... No me queda más que confiar en que la luna me obsequie, en mi calidad de su hijo preferido, alguna de estas cosas.
La noche me sorprende suspirando por el día terminado, me abriga la promesa de una historia que comienza. Se cuela cómplice por mi ventana y me susurra fantasías de soledades compartidas. Difícilmente la noche, con su sueño estelar, con su manto fecundo de quimeras, con esa fría caricia que suele cobijarme, con esa obscuridad primigenia, puede compararse con la dicha y el triunfo que el día me otorgó. Sin embargo, confío en que habrán de venir otras noches a cumplir las promesas hechas por el viento.
Pocas veces manos tan diestras y brazos tan fuertes han empuñado espadas, hachas o mazas más poderosas que estas que mañana habrán de figurar en las sagas para envidia de Mjölnir, Glamdring, Albion, Aiglos, Andúril y Excalibur; grabando en las piedras, y acaso en el corazón de los hombres, las hazañas forjadoras de mundos, al defender el mayor de los mitos: el de la libertad del hombre y sus sueños...
Tolle, lege:
No puede soportar de cerca el hervidero de los humanos,
quiere contemplar de tan lejos como sea posible la simetría maldita que los une.
[...] ¿Adónde ir, cuando no puede vivirse más que en sociedad
y cuando no se tienen ya instintos, y cuando no se es tan lanzado
como para mendigar, ni tan equilibrado como para entregarse a la sabiduría?
E. M. Cioran
La falta de movimiento aísla más que el ascetismo.
Alfonso Reyes
Un hombre no va menos perdido por caminar en línea recta.
E. M. Cioran
La falta de movimiento aísla más que el ascetismo.
Alfonso Reyes
Un hombre no va menos perdido por caminar en línea recta.
[...] Andando siempre se acaba por llegar.
Saramago
No toda la gente errante anda perdida.
Tolkien
Porque no sólo el ir, sino el mismo llegar allí,
Saramago
No toda la gente errante anda perdida.
Tolkien
Porque no sólo el ir, sino el mismo llegar allí,
no era otra cosa que querer ir.
San Agustín de Hipona
¿Cómo podré dormir mientras haya adentro tierras desconocidas?
Huidobro
San Agustín de Hipona
¿Cómo podré dormir mientras haya adentro tierras desconocidas?
Huidobro
V.- El destino
Si yo no hiciera al menos una
locura al año, me volvería loco.
Vicente Huidobro
Según Cortázar, el genio es elegirse genial y acertar; y sólo viviendo absurdamente se podrá romper alguna vez este absurdo infinito. De manera que no queda otro destino que reconocer la propia estatura, asumir las virtudes que nos fueron entregadas, rebelarse ante la propia sumisión y someterse a la rebeldía. Hay que despilfarrar en una noche el universo...
No existe, pues, ninguna otra opción para enfrentar la vida y vivirla como es menester, abarcando el ser, el conocer y el querer. “Porque yo soy y conozco y quiero. Soy conociendo y queriendo; conozco que soy y que quiero; quiero ser y conocer.” (San Agustín) No hay forma más coherente que dar rienda suelta a la locura creativa para aspirar a la Gran Obra y trasmutar el mundo en algo mejor.
Tolle, lege:
Organizaremos el desorden, sobre las escaleras de nuestra madrugada,
para reequilibrar la báscula del mundo. Mostraremos los caminos, c
onstruiremos los caminos, abriremos las puertas del Universo.
Ikram Antaki
Para este propósito habéis sido llamados. [...]
Ikram Antaki
Para este propósito habéis sido llamados. [...]
Habéis venido en un determinado momento y estáis aquí todos juntos,
parecería que por casualidad, pero no es así.
Creed en cambio que ha sido ordenado de esta manera:
que nosotros, que estamos sentados aquí, y no otras gentes,
encontraremos cómo responder a los peligros que amenazan al mundo
J.R.R. Tolkien
J.R.R. Tolkien
El Alquimista
Julio ’99

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