Algunas veces me disfrazo de multitud
para que tu imagen me contagie de melancolía,
y así pasarme el resto de la jornada
soñando contigo, extrañándote...
Porque la opción es insoportable:
vivir solo de ti, vacío de ti;
con esta soledad que me inunda
y me duele por ser tu ausencia.
No me duele estar solo,
me lastima estar sin ti.
¿Qué me queda sino interrogar al horizonte
y escudriñar cada rincón del tiempo
en busca de alguna señal?
¿Qué me queda sino pensar en ti...
vivir de la ansiedad
que me provoca la espera
y de la pequeña paz
que me obsequia la esperanza?
miércoles, 10 de febrero de 2010
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