Casi una ausencia
Cuál es el nombre de esta fiebre,
cuál el secreto de su cura
Cómo sabré si mi destino ha comenzado
Dónde he de guardar los restos de otra vida:
trozos de aquél que un día fui
sin el amparo de tu voz en mi tiniebla
sin la fuerza de tu nombre en mis plegarias
sin la ausencia del dolor que me acosaba
sin el dictado de tus ojos en la aurora
sin las notas que hoy resuenan en mis letras
sin los astros que constelan nuestros pasos
sin la muerte irrenunciable de tus besos
sin crescendo en un preludio interminable
sin saberte, anhelante, en un susurro
sin saberme ya incluido en tu futuro...

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