sábado, 13 de febrero de 2010

Octavo Misterio

Casi una ausencia

Cuál es el nombre de esta fiebre,
       cuál el secreto de su cura
Cómo sabré si mi destino ha comenzado
Dónde he de guardar los restos de otra vida:
      trozos de aquél que un día fui
                 sin el amparo de tu voz en mi tiniebla
                 sin la fuerza de tu nombre en mis plegarias
                 sin la ausencia del dolor que me acosaba
                 sin el dictado de tus ojos en la aurora
                 sin las notas que hoy resuenan en mis letras
                 sin los astros que constelan nuestros pasos
                 sin la muerte irrenunciable de tus besos
                 sin crescendo en un preludio interminable
                 sin saberte, anhelante, en un susurro
                 sin saberme ya incluido en tu futuro...

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