¿Alcanzará un destino a completarnos
en la penúltima hora del hastío?
¿Podremos recordar todos los nombres
mientras el canto escapa del olvido?
¿Crearemos paradojas insolubles
a la luz acimutal de lo vivido?
¿Vendrán de nuevo las promesas
profetizando el reencuentro del delirio?
¿Habitaremos por fin el mar ignoto
preñado de los sueños compartidos?
¿Sabremos plantear los acertijos
que nos traigan de vuelta el sinsentido?
¿Retornará algún día el primer árbol
del que probé este Dulce fruto, hoy prohibido...?
sábado, 13 de febrero de 2010
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